El Primer Tribunal Ambiental dejó sin efecto la resolución que rechazó el Proyecto Minero San Cayetano y ordenó retrotraer su evaluación ambiental hasta una etapa previa al informe final, obligando al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) a emitir un nuevo Informe Consolidado de Solicitudes de Aclaraciones, Rectificaciones y Ampliaciones (ICSARA).

La sentencia acogió la reclamación presentada por el titular del proyecto y estableció que el procedimiento vulneró el principio de contradictoriedad, al no otorgar una instancia adecuada para responder observaciones técnicas surgidas durante la participación ciudadana.

De acuerdo con el fallo, dichas observaciones estuvieron vinculadas a materias como emisiones de polvo, ruido y vibraciones. Sin embargo, fueron utilizadas como fundamento para rechazar la iniciativa sin habilitar un mecanismo formal que permitiera al titular aclarar, complementar o subsanar los antecedentes requeridos.

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El tribunal concluyó que la autoridad ambiental construyó la insuficiencia de antecedentes sin abrir una instancia equivalente para que el titular pudiera abordar los cuestionamientos incorporados en la fase final del procedimiento.

SEA deberá emitir un nuevo ICSARA

Como consecuencia de la decisión, el procedimiento deberá retrotraerse hasta la etapa previa a la emisión del informe de evaluación. En esa fase, el SEA tendrá que elaborar un nuevo ICSARA que incorpore las observaciones pertinentes y permita reabrir el intercambio técnico dentro del proceso ambiental.

La resolución mantiene vigente la tramitación del proyecto, pero obliga a corregir el procedimiento antes de que la autoridad ambiental adopte una nueva decisión sobre la iniciativa.

Proyecto minero en Ovalle

El Proyecto Minero San Cayetano corresponde a una operación de cobre ubicada en el sector El Reloj, en la comuna de Ovalle, Región de Coquimbo. Según antecedentes del Servicio de Evaluación Ambiental, la iniciativa considera una explotación a una tasa de 60.000 toneladas mensuales.

La iniciativa contempla la ampliación de botaderos de estériles, la construcción de un nuevo botadero, una planta de procesamiento de minerales, un depósito de relaves filtrados e instalaciones y obras de apoyo.

El proyecto abarca aproximadamente 320 hectáreas y considera una inversión superior a US$20 millones.