Está lejos de los u$s1.800 del 2011 pero en máximos desde 2013. Las apuestas aumentan.

El oro parece seguir firme en máximos de los últimos seis años por encima de los u$s1.500 (+20% en 2019). Semanas atrás varios expertos referentes como Julius Baer o UBS apuestan a que seguirá subiendo hacia los u$s1.600 a fines de año. Otros más optimistas como ThinkMarkets no descartan, si la Fed mantiene su camino, ver precios de u$s1.800. En general, los expertos consideran que el contexto sigue siendo favorable para el oro debido a la creciente incertidumbre en los mercados financieros, a las frágiles perspectivas de crecimiento mundial (temor a una recesión global) y una mayor relajación monetaria por parte de los bancos centrales del mundo.

De ahí que especulan con la demanda de oro de los buscadores de refugio debería mantenerse fuerte. Gran parte del boom se explica por la demanda de los bancos centrales, que compraron más oro en 2018 (651 toneladas) que en cualquier otro momento desde 1971, y según Isabelle Strauss-Kahn , asesora del World Gold Council, la tendencia continúa este año (145,5 toneladas en el primer trimestre). Cabe señalar que durante la última década, los bancos centrales compraron más de 4.300 toneladas llevando hoy sus tenencias totales a 34.000 toneladas. Pero ya no son solo los bancos centrales los que apuestan al oro, para diversificar sus reservas y protegerse, sino que también viene aumentando fuerte la demanda de los fondos ETF (40,3 toneladas en el primer trimestre) y del resto de los inversores (257,8 toneladas). Mientras que la demanda para joyería sumó otras 530,3 toneladas y la electrónica casi 80 toneladas.