El reprocesamiento de relaves mineros puede transformar residuos en fuentes de minerales críticos, pero plantea importantes desafíos ambientales y regulatorios.

Contexto: relaves mineros y valor estratégico

Chile concentra una de las mayores acumulaciones de relaves mineros del mundo: según Sernageomin, existen 836 depósitos, equivalentes a más de 13.000 millones de toneladas de residuos, siendo especialmente numerosos en las regiones del norte. Históricamente considerados pasivos ambientales, estos depósitos concentran minerales críticos como cobalto, tierras raras, germanio e indio, todos ellos esenciales para tecnologías de energía renovable, vehículos eléctricos y equipamiento estratégico.

El potencial comercial de estos relaves ha impulsado investigaciones lideradas por entidades como Corfo, que recientemente adjudicó tres proyectos orientados a la recuperación eficiente de cobalto y tierras raras desde relaves y desechos mineros. Según cifras de Corfo, más de 1.000 millones de toneladas de relaves chilenos contienen estos elementos en concentraciones relevantes, lo que podría diversificar la oferta nacional de minerales estratégicos.

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Iniciativas de minería circular y desafíos ambientales

La minería circular considera la reincorporación de residuos como nuevos recursos en el ciclo productivo. Ejemplos destacados incluyen la labor de la Empresa Nacional de Minería (ENAMI) junto a universidades nacionales, quienes han desarrollado cementos verdes a partir de relaves de escoria de cobre. Estas innovaciones buscan disminuir el impacto ambiental, aprovechando subproductos que históricamente fueron desechados.

Sin embargo, el reprocesamiento de relaves requiere grandes volúmenes de agua y altos consumos energéticos, especialmente críticos en zonas áridas como Atacama. El riesgo de contaminación hídrica, liberación de tóxicos y generación de polvo preocupa a comunidades cercanas y organizaciones ambientalistas. Un estudio publicado en 2024 advierte sobre el posible aumento en el consumo de agua y la liberación de sustancias peligrosas si no se aplican estándares estrictos de monitoreo y control.

Avances regulatorios y barreras pendientes

El marco regulatorio chileno está en proceso de actualización. Las propuestas actuales buscan facilitar el reprocesamiento y recuperación de minerales desde relaves, diferenciando entre depósitos de acumulación y de extracción, y dotando a Sernageomin de más atribuciones para fiscalizar y gestionar riesgos.

Hoy, evaluar la viabilidad de un depósito de relaves requiere prácticamente los mismos permisos ambientales y mineros que la apertura de un yacimiento nuevo, lo que dificulta la incursión de pequeñas empresas y limita la innovación. Las modificaciones consideradas permitirían reducir tiempos y costos administrativos, aunque aún existen importantes vacíos sobre la trazabilidad de titulares, especialmente en relaves inactivos o abandonados.

Impacto, perspectivas y próximos pasos

El interés por recuperar cobalto y tierras raras de relaves es consistente con los movimientos globales hacia la economía circular y la reducción de desechos en minería. Según estimaciones, los proyectos piloto entre ENAMI, universidades y privados podrían tardar hasta tres años en demostrar su viabilidad técnica y económica. No obstante, los costos operacionales y los posibles impactos ambientales y sociales siguen siendo factores críticos a resolver.

En paralelo al desarrollo de nuevas técnicas, crece la preocupación por la seguridad de comunidades expuestas a derrames o colapsos de relaves durante eventos climáticos extremos. Incidentes recientes en la zona norte han puesto de relieve la necesidad de monitoreo digital, inteligencia artificial y protocolos de respuesta robustos.

El futuro de la valorización de relaves

Transformar los relaves en fuente secundaria de minerales críticos requiere abordar tanto los retos tecnológicos, como los regulatorios y socioambientales. El país avanza en proyectos de recuperación, participación público-privada e innovación, aunque la escalabilidad y sostenibilidad a largo plazo siguen sujetas a pruebas piloto y reformas legales en curso.

Para quienes buscan antecedentes ligados a innovación en usos de relaves, la explotación de estos residuos ha permitido nuevos desarrollos en la producción de cobalto y acero a partir de acumulaciones históricas, como se reporta en la industria emergente en Atacama. El desafío consiste en asegurar que estas oportunidades no repliquen los errores ambientales del pasado.